2/8/14

Vuelta al Aneto, una experiencia inolvidable

Todo empezó en el mes de marzo, recién salido de una lesión en el sóleo cuando me rondaba en la cabeza una prueba de cierta categoría o nivel, comencé a buscar fechas y pruebas en el calendario que fueran para el verano o muy cerca de él, aprovechando los entrenos y los días más largos del período primaveral y estival. Encontré algunas bonitas y variadas, pero me paré en dos concretamente, dos de una reseña principal y sin duda de un renombre espectacular como son el Gran Trail del Peñalara (GTP), o el Gran Trail del Aneto-Posets (GTAP). Las dos son muy bonitas, una es en la sierra de Guadarrama, y otra en pleno centro de los Pirineos, concretamente en la zona más alta de éstos, el Aneto (3404m).

Al final me decidí por los pirineos aconsejado por mi hermano Jesús al que le encanta la aventura y los retos difíciles, ya que también es un apasionado de los desafíos pero en este caso del ciclismo. Si tenía claro que la distancia que quería recorrer era una prudente, me llamaba la atención la Vuelta al Aneto, una distancia viable para mis humildes posibilidades, pero con un desnivel acumulado (3700m) bastante severo a lo que estoy acostumbrado. 
En definitiva, me lancé a la aventura y comencé  con los entrenos, en este caso si le pedí opinión a un buen amigo como es Andrés López Fernández (entrenador personal), el cual le gustó el proyecto y juntos  emprendimos la aventura. Una aventura que pronto comenzaría a dar sus frutos porque poco a poco me fue sacando de la lesión estancada que tenía en el sóleo y en consecuencia, ir progresando en el día a día. La cantidad y calidad de los entrenos se hacían positivos con el paso del tiempo, o mejor en las distintas pruebas que realizaba buscando el objetivo principal.

Uno de los entrenos al que le tengo un especial cariño es a la prueba de los 80 km nocturnos del Noroeste, y digo entreno porque es así, esta prueba la utilicé como entreno convencido por el gran Cesar Vergara, un gran montañero al que le tengo una especial estima y afecto, al que recuerdo que me dijo, “necesitas un entreno largo de un día, o doble entreno el mismo día, para asimilar las horas de carrera”, y es cierto, yo nunca había hecho más de 7 horas de carrera o competición. Y así hice, vi que estaba cerca la carrera de Ultra fondo de la Federación de Atletismo y me apunté gracias también a Miguel Ángel de Falco Trail y al Presidente de la Federación JuanMa Molina. La terminé siendo además la primera de ultra fondo que hacía, pero no la acabé con los propósitos o la idea que llevaba debido a que caí en una lesión de contractura en el gemelo. Si me ayudó en planos generales para afrontar esta durísima prueba en el tema de carga, semiautosuficiencia y psicológica, la más importante.



Lesión

Los temores resquebrajaban mi objetivo a falta de un mes y medio  por culpa de la lesión, ya que la recuperación iba lenta y sin éxito, debido en gran parte a mi impaciencia y nerviosismo, gracias al ánimo de Andrés López no decaí en desidia y abandono.  Faltaba un mes y seguía igual, hasta que paré de correr una semana haciéndole caso al entrenador he hice los entrenos con la bicicleta (santa bicicleta), a esto le añado el milagro que también hizo Rosa Bermúdez de “Clínica de Fisioterapia y Osteopatía Rosa Bermúdez”, consiguiendo que mi contractura despareciera en esa semana.

Conseguí restablecerme por completo y terminar los entrenos largos que me correspondían antes del día “D”. Llegan también las fiestas de mi pueblo del 11 al 17 de julio, las cuales pasan casi desapercibidas para mí, haciéndolas las más austeras de mi vida (austeras en cuanto a comer y beber que lo hice muy moderadamente), debido a que no debía echar por tierra los 4 meses de entreno que llevaba, además a falta de una semana para el objetivo.

El Viaje

El día 24 de julio a las 6:15 de la mañana emprendo viaje junto a mi mujer y mi hija a los pirineos, un madrugón indoloro y de los pocos que haces con cierta alegría, pero en esta ocasión merecía la pena, la oportunidad era única, porque soy de los que piensa que hay que aprovechar el presente ya que nunca se sabe lo que acapara el futuro, y Jesucristo Aparecido (mi patrón) me ha brindado la oportunidad de hacerlo, y creo que debo aprovecharlo.



Un viaje deseoso e ilusionante, primero por aquello de la prueba, segundo porque nunca había estado en la zona centro de los pirineos, y tercero, por estar tan cerca de los mejores, de un sueño y de un reto muy serio.

El viaje es largo y a eso las 2 de la tarde comiendo en un área de descanso pasado Huesca, se divisa perfectamente la silueta de una parte de los pirineos, no se la que es, pero me da igual ya me voy imaginando el resto. Nos vamos acercando cada vez más observando una cantidad de agua desorbitada en la zona, algo que normalmente no ves por tu zona, convirtiéndose a su vez la silueta de las montañas más grandes y profundas.

Pasamos por el lago Barasona que es increíblemente grandioso, un atractivo para la zona en la que se ven claramente las zonas de ocio para  los visitantes. Ya se percibe en el ambiente que estamos más cerca, apenas media hora más tarde nos adentramos por una carretera más estrecha y rocosa acompañados por el río Ésera, el cual unos minutos más tarde nos termina de acompañar hasta el Apartahotel que tenemos alquilado en Castejón de Sos.


Entramos las maletas y descansamos un poco, lo justo para hacer un par de llamadas, salir pitando a la calle y ver lo que nos depara las portentosas montañas que nos rodean, siendo la primera que veo “el gallinero”, lo que si me fijé más al norte fue en el macizo de Posets y la Madaleta, inconfundible y todavía con bastante nieve en su cima. Acostumbrado a mi Buitre, Frailes y la Muela de verlos siempre imponentes, esta vez me tenían que perdonar, pero era digno de admiración, de impresión y de elogios, ver estos imponentes macizos. 


Día “D”

Llega el día “D”, la noche anterior hago mi cena habitual pro carreras, pasta, ave y más pasta, llegan llamadas de ánimo por parte de mis hermanos y familia, además de mensajes de apoyo por el facebook y wasap de los amigos. Dejo preparada los cuatro kilos y medio de mochila que tengo que llevar conmigo en todo el trayecto, dentro, todo lo que había exigido la organización, que lo veía algo descomunal, pero si lo exigen por algo será. Pronto a la cama y esperar a que suene el despertador, lo cual pongo tres alarmas por si alguna me fallaba, no quería faltar a esta cita.


A las 5 en punto arriba haciendo el desayuno habitual de pasta, se levantan a la vez mi familia y a eso de las 6:15 nos vamos al pueblo de Benasque, lugar desde donde sale la prueba, concretamente en la Av. de los Tilos. Ya había ambiente, una mañana muy fría, a lo cual nos tenemos que refugiar en una cafetería hasta que se acerque un poco más la hora. Cada vez más corredores se van acercando a la zona, los nervios está latentes en mí y en muchos de los corredores que acuden, se nota en las caras. El speaker anuncia los últimos 10 minutos antes de la salida para meternos en el corralito como ellos dicen, me despido de mi mujer e hija y entro, más nervios y a su vez deseos de que empiece ya.

Salida de la prueba

Son las 7:00:00 en punto y se da la salida a la ultra trail Vuelta al Aneto, por delante casi 60 km de recorrido y 3700 metros positivos por retar. El primer tramo es un recorrido de 14 km hasta los llanos del Hospital, con subida de 600 metros +, donde marco un ritmo suave y reservón previniendo lo que venía después y garantizarme así poder terminar, que es el objetivo claro de la prueba. El segundo tramo es con una subida más brusca hasta el Refugio de la Renclusa (km 20) a 2300 m, lugar donde está situado el primer avituallamiento y uno de los dos únicos del recorrido, sabiendo que la prueba es de semiautosuficiencia parada obligatoria, dos minutos para reponer agua y fruta, unas fotos al pico del Aneto que lo tenemos de vigía encima y sigo la marcha. Emprendo la subida  al collado de Salenques (2797m), el cual comienza por una senda hasta ascender a cuello l´Anclusa, para descender hasta d´Aiguallut, lugar precioso de varias vertientes de agua impresionantes, unas fotos para captar el momento continuando la marcha.        

     
Collado Salenques

Primero una subida de un collado desviándonos a la derecha más al Aneto, posteriormente bajamos de nuevo y comienzo la subida seria al Collado de Salenques, donde primero te encuentras las pedreras asombrosas o caos de piedras que me reducen el ritmo, y posteriormente el nevero hasta la cima que ponen los puntos sobre las ies, dejando claro que estamos en alta montaña. La dificultad técnica es muy alta, algunos se ayudan sobre la cuerda que facilitó la organización, otros sobre los bastones, lo importante era llegar como fuese, la nieve estaba fría y a su vez quemaba debido al sol. Hago cima en el km 26 y medio de carrera con alguna dificultad, paso el control y admiro unos segundos el paisaje que desde allí se divisa, el Aneto al alcance de la mano, parecía que estabas en la cima del mundo, un momento de reflexión allí arriba merecía la pena.


Sigo con cautela, y el control de la organización de la cima nos dice que bajemos despacio el primer tramo del Valle de Salenques, ya que estaba bastante peligroso, con una senda muy escarpada. Al bajar veo otro nevero en el valle donde la gente bajaba arrastrando de culo, al terminar el nevero un montonazo de piedras donde si no tenías cuidado te podías estrellar. Cuando llego al nevero no es que bajaras así resbalándote por capricho o diversión, es que sin duda con la pendiente que había te caías y resbalabas, la nieve te frenaba unos metros antes de darte con las piedras. Un subidón de adrenalina que no te ayudaba moralmente para terminar de bajar con la dificultad técnica que tenía el Valle, sobre todo para los que como yo soy miedoso en este tipo de bajadas.

Collado 2.706


Nada más terminar la bajada del valle de Salenques con sus ibones, otra subida, esta vez la llamada collado 2.706, comienzo de nuevo la segunda ascensión seria de la mañana, otra que se hace interminable, pero esta vez es más llevadera y entretenida, sabes que al bajar tienes el avituallamiento para reponer fuerzas. Pero me equivoqué, no me acordé que había otra pequeña ascensión de 2300 metros antes de bajar a la presa de Llauset, lugar donde estaba el segundo y último avituallamiento. Esa ascensión, aunque solo fuera de 2300 metros hizo mella, no solo en mí, sino en muchos corredores, nos preguntábamos si ese era el Ballibierna, y donde estaba el apreciado control, pero no, un corredor dijo que miráramos el perfil que había un pequeño pico antes de llegar a la presa.


Uno de esos que no te acuerdas, o no lo hechas en cuenta porque lo ves pequeño, siendo pequeño en el mapa o el perfil, pero en realidad era un pico con todas sus consecuencias. La cuestión es que lo subo con alguna dificultad y de nuevo desciendo con más rocas y rocas,  llego a la presa un poco enfadado y molesto del estómago, donde por fin me puedo tomar el ansiado “caldo del Aneto”, era lo único que quería tomar. Y así fue, parece que el famoso caldo fue mano santo para mi estómago y mi cuerpo, parecía otro, recuerdo que me dijo el organizador que me lo sirvió, “con este subes el Ballibierna sin enterarte”. No fue así pero fue el collado  que menos sufrí o que más fácil ascendí, y que conste que también tenía una dificultad técnica muy alta.

Collado Ballibierna

La bajada del Ballibierna hasta sus ibones fue más sencilla, y una vez los pasé ya comencé a trotar, con dificultad pero trotaba, y así hice hasta el refugio Coronas, donde comenzaba la pista forestal, allí colgué los bastones en la mochila e inicié la carrera de nuevo. Creía que no podría correr por lo tocadas que llevaba las piernas, pero no fue así, junto con un participante valenciano de la prueba (Paco), inicié el descenso de la pista con un bien ritmo, donde nos dio tiempo de conocernos e intercambiar impresiones, alternábamos un rato corriendo, unos metros recuperando, pero en definitiva conseguimos bajar juntos toda la pista. Al finalizar ésta ya coges los últimos cuatro km por el camino de inicio y pegados a la carretera principal que te lleva a Benasque, los ánimos son mayores y nos decimos ¡esto está hecho!

Un kilómetro antes de llegar a meta me da tiempo de llamar a mi mujer para tranquilizarla que estoy llegando, y que esté preparada para mi llegada, entro en las primeras viviendas de Benasque, la música se oye cada vez más fuerte, la gente te anima a rabiar “vamos que lo habéis conseguido”, “vamos que lo tenéis”, “vamos campeones un último esfuerzo”, “ánimo”, muchos aplausos.

Meta


Los últimos metros de la meta fueron espectaculares, nunca había sentido tanta emoción junta en mi vida, a eso se juntó, que me alcanzara sin darme cuenta mi hija para entrar conmigo los últimos metros, mi mujer grabando el momento, el speaker animando, la prueba finalizada, el objetivo conseguido, los pelos como escarpias, no rompí a llorar pero a punto estuve. Alegría, júbilo, satisfacción, gozo, todo junto recorría mi cuerpo, abracé a mi familia con todas mis fuerzas o las que me quedaban, me contuve un momento en mirar al cielo y darle las gracias a mi Patrón de nuevo a mi Jesucristo Aparecido que me guio en todo momento, queriendo que juntos alcanzáramos la gloria, unos momentos inolvidables y una imagen que tardaré mucho tiempo en olvidar. Me acordé de todo, de estos duros 4 meses de entrenos, de fines de semana echado en la montaña sin hora para acabar, de las lesiones, de los amigos, de los ánimos, de toda aquella gente que me importa y que de verdad estuvo a mi lado apoyándome, esta entrada a meta se la dediqué a todos ellos.


Tengo que decir que en este tipo de pruebas tan largas, las copas, los titulares y  los premios son para los primeros, los mejores y los que luchan para eso, y bien que se lo merecen. Pero a los demás nos queda la gloria, la dicha, el deleite, el bienestar y el mérito de conseguir lo que muchos anhelábamos hace apenas unos días, poder terminar una de las pruebas más duras de España si no  es la que más. Eso es lo que muchos de ustedes me dirán, “este como no puede ganar se conforma con terminar”, no es cierto, este tipo de pruebas durísimas te las tienes que plantear así, hacerlas y acabar en las mejores condiciones que puedas, el tiempo es lo de menos, se ha cumplido el reto y ya está, ese concepto lo tenemos presente  la mayoría de los participantes de los que vamos a correr allí. Mi enhorabuena a todos los participantes de la prueba que consiguieron terminar este reto, fuese la  disciplina que fuese.

Una prueba más terminada y curiosamente la que más entero he acabado, he disfrutado como un crío en una feria con entrada gratis, he conseguido terminar una prueba que me había puesto el listón muy alto, una ultra trail de alta montaña casi nada. Me quedo con todo lo de la prueba en líneas generales, la zona, la altura, el recorrido, el perfil, la organización, las vistas, el paisaje, la nieve, los cauces, barrancos, en definitiva todo. He podido visitar algunas zonas de los pirineos centrales, mi familia ha disfrutado, que más se puede pedir.

Agradecimientos

Antes de acabar la crónica me gustaría agradecer a algunas personas de las que han hecho posible que yo estuviera ahí y pudiera terminar mi experiencia en los pirineos. En primer lugar a mi familia, mi mujer y mi hija que son esenciales en mi vida, y que han tenido que aguantar mucho durante estos largos cuatros meses de entrenamiento. En segundo lugar a mis hermanos Pedro, Jesús y Víctor tres auténticos guerreros de la bicicleta, los cuales me han aconsejado mucho. A Andrés López Fernández (entrenador personal deportivo), que ha estado a mi lado en todo momento, con sus planes de entrenamiento, apoyándome y haciendo de psicólogo a la vez, le debo mucho a Andrés. A mis fisios “Mingo” y en esta última etapa a Rosa Bermúdez de “Clínica Fisioterapia y Osteopatía Rosa Bermúdez”, a Ventura Guerrero por tener a un amigo en las tiradas largas y entrenos duros. A los numerosos amigos que me han dado un aliento de apoyo y ánimo para esta prueba. A Fernando Morales del “club simplemente Runner” que me mandó muchísimos mensajes animándome en todo y aconsejándome, ya que él la hizo el año pasado. Y quiero también hacer una mención especial a César Vergara que fue mi maestro, me advirtió mucho con su experiencia sobre cómo actuar en este tipo de pruebas, además de poner a mi disposición todo su comercio de The North Face de Cehegín a mi disposición, por cierto una gran tienda ligada al mundo de la montaña con muy buenos precios, todo hay que decirlo.

Si me he dejado a alguien por mencionar, ruego me disculpe.


Por último felicitar a la organización del Gran Trail Aneto Posets (GTAP) por el gran trabajo que han realizado durante todo el recorrido de la prueba, no sé si estaré el año que viene ahí, pero intentaré por todos mis medios que así sea, porque es una prueba de 10.


Fotos de la Prueba
   

3 comentarios:

  1. Rosa Bermúdez2/8/14 17:59

    Enhorabuena Julián por este gran e importante reto para ti. El mérito es todo tuyo con esa voluntad de hierro que tienes.
    Una maravillosa crónica, que al leerla, nos traslada a las inmediaciones del Aneto. Felicidades de nuevo y gracias!
    Un abrazo.

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    1. Gracias Rosa, me alegro que te haya gustado la crónica, de eso se trata de trasladar lo vivido a los lectores. Pero permiteme que te diga que aunque el mérito sea mío o nuestro de los corredores, los fisios tenéis un papel muy importante en hacer que consigamos nuestro objetivo y si además sois buenos pues fabuloso.

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  2. Te cuidado que este tipo de pruebas enganchan y después quieres más. Enhorabuena.

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